viernes, 13 de marzo de 2009
domingo, 8 de marzo de 2009
Hay que crear afición por la lectura
-Que los padres valoren la lectura
-Que los hijos vean leer a sus padres
-Que los padres lean en voz alta a los hijos desde pequeños
-Que los libros estén presentes en la casa
-Que exista en la casa un lugar donde se pueda leer en silencio
-Que esté establecido un horario de lectura diario
-Que hablar de libros sea un tema frecuente de conversación
-Que los libros sean un regalo habitual
-Que debemos enseñar a los hijos a cuidar los libros.
-Que debemos animar a los hijos a formar su propia biblioteca.
-Que debemos acudir con ellos a las librerías, a las bibliotecas públicas, escolares, etc.
lunes, 23 de febrero de 2009
MAR: SAS ROOR SAS
MAR: SAS ROOR SAS
VIENTO: SUUUSIIISEEESUUU
LEONES: GRAUR GRAUR
LLUVIA: CHACH CHACH
MULTITUD: bla bla bla.bla bla bla
luna: suuuuuuuuuuuuuu
PAREDES: PONPONPONPONPONPONPONPONPON
El mar hace un ruido: sas roor sas
El viento hace un ruido: suuusiiiseeesuuu
Los leones hacen un ruido: graur graur
La lluvia hace un ruido: chach chach
La luna hace un ruido: suuuuuuuuuuuuuu
Las paredes hacen un ruido: ponponponponponponponpon.
PARA CREAR Y DESARROLLAR HÁBITOD LECTORES EN EL ÁMBITO FAMILIAR
La lectura no debe imponerse, debe facilitarse.
La lectura requiere un esfuerzo, pero es divertida.
Visitar librerías, comprar libros y usar las bibliotecas.
Todos los libros no les gustan a las mismas personas.
No dejéis de contar historias, sobre todo a los más pequeños.
No olvidéis la escritura.
Selección de lecturas orientadas por profesionales.
Había una vez una ciudad llamada Villalila
Había una vez una ciudad llamada Villalila. Los niños, cada día miraban por si había nevado. Pero nunca veían nieve. Un día, el sol llamó a la nieve.
- Nieve, ven.
La nieve fue corriendo. Cuando llegó, le dijo al sol:
- ¿Qué quieres, amigo?
- Quiero que hagamos un trato.
- ¿Qué clase de trato? - dijo la nieve-.
- Pues que salgas tú mañana y yo al día siguiente.
- No me gusta el trato –dijo la nieve-.
- Entonces, sal tú una semana y después salgo yo otra.
- Tampoco me gusta, pero tengo otra idea.
- ¿Cuál? –dijo el sol-.
- Que yo salga una semana hasta que los niños se cansen de nieve, de muñecos de nieve, de guerras de nieve y todo eso. Saldrás cuando se cansen de mi y descongelarás la nieve y dejarás todo como estaba al principio.
El sol contestó:
- Vale, trato hecho. Pero ¿quién sale primero?.
- Yo, dijo la nieve. Y así fue como se hizo.



