lunes, 30 de julio de 2012

Hacer el agosto


Hacer el agosto



Esta frase significa hacer buen negocio. Antiguamente se decía hacer su agosto y su vendimia. Se cita en La gitanilla, de Cervantes: "Y así granizaron sobre ella (sobre Preciosa) cuartos, que la vieja no se daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto y su vendimia, repicó Preciosa sus sonajas..."

La expresión Hacer el agosto hace referencia a la recolección, y significa entrojar o almacenar la cosecha de cereales y semillas, y, por ende, hacer su negocio o lucrarse, aprovechando ocasión oportuna para ello. Se añadía lo de la vendimia, por reminiscencia del refrán: "Agosto y vendimia no es cada día, y sí cada año, unos con provecho y otros con daño".

Iribarren, José Mª; El porqué de los dichos. Gobierno de Navarra. Departamento de Educación, Cultura, Deporte y Juventud. Novena edición. octubre 1996.

http://www.fundacionlengua.com/es/hacer-agosto/art/169/

martes, 5 de junio de 2012

Sobre la enseñanza y el aprendizaje del vocabulario (I)

Sobre la enseñanza y el aprendizaje del vocabulario (I)

Introducción
En el prefacio de su muy útil libro Teaching Vocabulary in All Classrooms (editado por Pearson Prentice Hall en 2006), Camille Blachowicz y Peter J. Fisher comienzan con esta afirmación: “Vocabulary instruction is like the weather: Everyone talks about it, but no one is quite sure what to do about it”. Se refieren a los profesores que reconocen la importancia del vocabulario, pero no están seguros de lo que deben hacer  en sus clases para promoverlo.
En los últimos veinte años se ha producido un importante avance en el conocimiento de este elemento sustancial de la competencia en comunicación lingüística. Son abundantes los datos empíricos disponibles que pueden ayudar a la escuela a mejorar sus prácticas. Aunque siempre nos ocurre lo mismo: a la escuela llega esta información demasiado tarde.
Este post y otros que lo seguirán intentan ofrecer parte de la  información científica actualizada disponible, especialmente la que, en nuestra opinión, puede ser más útil a las prácticas del aula.

Sobre la enseñanza y el aprendizaje del vocabulario

Importancia del vocabulario
“Somos lo que son las palabras que conocemos y usamos”  (Stahl, 2005).
El vocabulario desempeña un papel crítico  en la vida de las personas y en sus posibilidades futuras. Un amplio y rico vocabulario es el sello distintivo de una persona formada. Además, un rico repertorio de vocabulario está fuertemente relacionado, en particular, con la comprensión lectora; y, en general, con el rendimiento escolar.
La importancia del vocabulario está avalada por una gran cantidad de datos empíricos (M.F. Graves, 2009):
  • El conocimiento del vocabulario en preescolar y primer curso es un claro predictor  de la comprensión lectora tanto en primaria como en secundaria.
  • La dificultad del vocabulario influye en la legibilidad de los textos.
  • El vocabulario que usamos influye poderosamente en lo que los demás piensan sobre nuestra competencia.
  • La enseñanza del vocabulario mejora la comprensión lectora.
  • Un vocabulario limitado puede explicar el fracaso escolar de muchos alumnos.

Ideas previas necesarias  para abordar la enseñanza y el aprendizaje del vocabulario
Hay profundas diferencias en el conocimiento del vocabulario entre los aprendices de diferentes grupos de habilidad o procedencia socioeconómica desde los primeros meses de vida hasta la educación secundaria (Beck, McKeown y Kucan, 2009):
  • Los alumnos de 1º de primaria de nivel socioeconómico alto conocían el doble de vocablos que los de nivel bajo.
  • Los alumnos de final de la enseñanza secundaria con alto rendimiento conocían cuatro veces más palabras que sus compañeros de bajo rendimiento.
  • Los alumnos de 3º primaria con alto rendimiento tenían el mismo nivel de vocabulario que los de rendimiento más bajo al final de la enseñanza secundaria.
Lo más escalofriante: es muy difícil mejorar esas diferencias. ¿Pone el currículo escolar el énfasis debido en la adquisición del vocabulario? Una gran prioridad del sistema educativo debe ser proporcionar una enseñanza efectiva del vocabulario.
El vocabulario es decisivo para el aprendizaje de las cuatro  habilidades lingüísticas básicas (hablar, escuchar, leer y escribir).
Una idea central en la enseñanza del vocabulario es que tenemos que partir de que cada alumno tiene cuatro vocabularios:
-          el formado por las palabras que puede comprender cuando las escucha,
-          el correspondiente a las palabras que puede leer,
-          el de las palabras que puede usar en su expresión oral,
-          el de los vocablos que usa en su expresión escrita.
El  vocabulario del lenguaje escrito es mucho más amplio y variado que el del lenguaje oral. La densidad léxica del texto escrito es mayor que la del texto oral. Por eso, la lectura es una mejor fuente para aprender el vocabulario que la comunicación oral.
El vocabulario es un aprendizaje que nunca finaliza. La ampliación y perfeccionamiento del vocabulario es algo que dura toda nuestra vida.
El vocabulario adopta dos formas: el vocabulario receptivo (el que podemos reconocer  y comprender) y el vocabulario productivo (el que utilizamos cuando escribimos o hablamos). El vocabulario receptivo es más extenso que el vocabulario productivo. Esta realidad es especialmente importante en la etapa inicial del aprendizaje lector: si los vocablos que se intenta que lean los alumnos pertenecen ya a su vocabulario oral, todo fluirá. En caso contrario, habrá dificultades de decodificación. Las palabras más raras están en el lenguaje escrito. Y si el soporte de la comprensión lectora es el lenguaje oral, habrá que prestar atención preferente a la selección de textos.

Un par de hechos científicos relacionados con el vocabulario que conviene conocer 
Año 2000. Se publica uno de los trabajos más influyentes sobre la enseñanza y aprendizaje de la lectura: Report of the National Reading Panel : Teaching Children to Read (National Institute of Child Health and Human Development, NICHD, 2000) que  ha tenido un gran impacto en la legislación y en la política educativas. Surgió de un mandato del Congreso de los Estados Unidos con el propósito de evaluar la investigación científica realizada sobre la lectura (enfoques y métodos) y sus implicaciones en la enseñanza/aprendizaje de la misma.  Las conclusiones del Panel: cinco componentes son esenciales para la enseñanza de la lectura: conciencia fonémica, correspondencia fonema-grafema, vocabulario, fluidez y comprensión. Otorga, pues, al vocabulario un papel central que tendrá importantes consecuencias para el papel que ha de ocupar en el currículo.
Año 2003. En el caso de EE.UU., el Departamento de Educación,  consciente de la necesidad de profundizar en el aprendizaje y la enseñanza del vocabulario, patrocinó  una conferencia (Focus on Vocabulary) que tuvo lugar en Dallas (Texas) a primeros de octubre de 2003. Las aportaciones de los expertos asistentes dieron lugar a la publicación de un libro imprescindible en  el campo de la enseñanza y aprendizaje del vocabulario: Teaching and Learning Vocabulary. Bringing Research to Practice, editado por Elfrieda H. Hiebert y Michael L. Kamil en Lawrence Erlbaum Associates en el año 2005.
En próximos posts intentaremos responder a las siguientes preguntas sobre la enseñanza y el aprendizaje del vocabulario:
¿Cómo se aprende el vocabulario?       
¿Hay que enseñar sistemáticamente el vocabulario o se puede aprender espontáneamente?
¿Qué y cuántos vocablos hay que aprender en las distintas etapas educativas?
¿Qué estrategias apoyadas en la investigación empírica han de utilizarse?
BIBLIOGRAFÍA
Beck, I.L., McKeown, M.G., y L. Kucan. (2002). Bringing Words to Life. Robust Vocabulary Instruction. The Guilford Press.
Blachowicz , C. and Fisher, P.J. (2006). Teaching Vocabulary in All Classrooms. Pearson Prentice Hall.
Hiebert, E.H. y Kamil, M.L., eds. (2005). Teaching and Learning Vocabulary. Bringing Research to Practice. Lawrence Erlbaum Associates.
Graves, M.F. (2009). Teaching Individual Words. Teachers College Press and International Reading Association.
National Institute of Child Health and Human Development (2000). Report of the National Reading Panel: Teaching children to read: An evidence-based assessment of the scientific research literature on reading and its implications for reading instruction. Washington.
Stahl, S.A. (2005).Four Problems with Teaching Word Meanings. En Hiebert y Kamil, op. cit.
Jesús Pérez González
 

sábado, 31 de marzo de 2012

Refranes de abril

http://weblitoral.com/archivo%20de%20http://www.blogger.com/img/blank.giftextos/dichos-y-hechos/refranes-y-sentencias/Refranes%20de%20abril
Le dice la lluvia al sembrado: En abril, como te pille, te hago subir
Abril barrilete, el mes que las parras mete
Mucha flor en primavera, buen otoño nos espera
En abril setas y en mayo metas
En abril la flor empieza a lucir
Al fin de abril, la flor de la vid
El enjambre de abril, para mí; el de mayo, para mi hermano; el de junio para ninguno
En abril, cortas un cardo y te salen mil
Por abril, lluvias (aguas) mil
En abril, aguas mil; en mayo, tres o cuatro
En abril, aguas mil; en mayo, el canario
En abril, cae el agua en un barril, y si el barril está desfondao, todo el mundo queda negao
Si tienes pan para mayo y leña para abril, échate a dormir
La niebla en marzo no hace daño, pero la de abril se lleva el pan, el vino y el barril
Abril que truena, anuncia cosecha buena
Abril saca la espiga a relucir
Abril frío, hincha el silo; mojado, el silo y el campo
El Invierno no es pasado mientras abril no ha terminado
Abril sin granizo, Dios no lo hizo
Abril frío y mojado, hincha el granero y harta el ganado
Abril abrilero, cada día dos aguaceros
Abril, abrileño, de ciento, uno bueno; la vieja que lo decía tenía ciento uno y no conoció bueno ninguno
Abril y mayo, llaves de todo el año
Abril y mayo tienen la llave del campo
A vos todo el año, y a mí abril y mayo
Semana Santa mojada, cuartilla de trigo colmada
En abril cada gota vale por mil
Vale más un agua entre abril y mayo que los bueyes y el carro
A heladas de abril, hambre ha de seguir
En el mes de abril harás quesos mil, y en el de mayo tres o cuatro
Abril frío, mucho pan y poco vino
Guarda pan para mayo y leña para abril, porque no sabes el tiempo que te ha de venir
Busca pan para mayo y leña para abril y échate a dormir
Agua de abril, si no es torrencial, llena la panera
Si para abril no guardaste, qué invernaste
Las mañanas de abril son largas para dormir
En abril quemó la abuela el celemín
A los tres días de abril, el cuclillo debe haber vuelto; si no ha llegado a los ocho, o lo cogieron o ha muerto
En abril, búscale el nido a la perdiz

martes, 15 de noviembre de 2011

QUIEN NO TE CONOZCA QUE TE COMPRE (Cuentos y chascarrillos andaluces)

QUIEN NO TE CONOZCA QUE TE COMPRE
(Cuentos y chascarrillos andaluces)



No nos atrevemos a asegurarlo, pero nos parece y querernos suponer que el tío Cándido fue natural y vecino de la ciudad de Carmona.

Tal vez el cura que le bautizó no le dio el nombre de Cándido en la pila, sino que después todos cuantos le conocían y trataban le llamaron Cándido porque lo era en extremo. En todos los cuatro reinos de Andalucía no era posible hallar sujeto más inocente y sencillote.

El tío Cándido tenía además muy buena pasta.

Era generoso, caritativo y afable con todo el mundo. Como había heredado de su padre una haza, algunas aranzadas de olivar y una casita en el pueblo, y como no tenía hijos, aunque estaba casado, vivía con cierto desahogo.

Con la buena vida que se daba se había puesto muy lucio y muy gordo.

Solía ir a ver su olivar, caballero en un hermosísimo burro que poseía; pero el tío Cándido era muy bueno, pesaba mucho, no quería fatigar demasiado al burro y gustaba de hacer ejercicio para no engordar más. Así es que había tomado la costumbre de hacer a pie parte del camino, llevando el burro detrás asido del cabestro.

Ciertos estudiantes sopistas le vieron pasar un día en aquella disposición, o sea a pie, cuando iba ya de vuelta para su pueblo.

Iba el tío Cándido tan distraído que no reparó en los estudiantes.

Uno de ellos, que le conocía de vista y de nombre y sabía sus cualidades, informó de ellas a sus compañeros y los excitó a que hiciesen al tío Cándido una burla.

El más travieso de los estudiantes imaginó entonces que la mejor y la más provechosa sería la de hurtarle el borrico. Aprobaron y hasta aplaudieron los otros, y puestos todos de acuerdo, se llegaron dos en gran silencio, aprovechándose de la profunda distracción del tío Cándido, y desprendieron el cabestro de la jáquima. Uno de los estudiantes se llevó el burro, y el otro estudiante, que se distinguía por su notable desvergüenza y frescura, siguió al tío Cándido con el cabestro asido en la mano.

Cuando desaparecieron con el burro los otros estudiantes, el que se había quedado asido al cabestro tiró de él con suavidad. Volvió el tío Cándido la cara y se quedó pasmado al ver que en lugar de llevar el burro llevaba del diestro a un estudiante.

Éste dio un profundo suspiro, y exclamó:

-Alabado sea el Todopoderoso.

Por siempre bendito y alabado, -dijo el tío Cándido.

Y el estudiante prosiguió:

-Perdóneme usted, tío Cándido, el enorme perjuicio que sin querer le causo. Yo era un estudiante pendenciero, jugador, aficionado a mujeres y muy desaplicado. No adelantaba nada. Cada día estudiaba menos. Enojadísimo mi padre me maldijo, diciéndome: eres un asno y debieras convertirte en asno.

Dicho y hecho. No bien mi padre pronunció la tremenda maldición, me puse en cuatro pies sin poderlo remediar y sentí que me salía rabo y que se me alargaban las orejas. Cuatro años he vivido con forma condición asnales, hasta que mi padre, arrepentido de su dureza, ha intercedido con Dios por mí, y en este mismo momento, gracias sean dadas a su Divina Majestad, acabo de recobrar mi figura y condición de hombre.

Mucho se maravilló el tío Cándido de aquella historia, pero se compadeció del estudiante, le perdonó el daño causado y le dijo que se fuese a escape a presentarse a su padre y a reconciliarse con él.

No se hizo de rogar el estudiante, y se largó más que deprisa, despidiéndose del tío Cándido con lágrimas en los ojos y tratando de besarle la mano por la merced que le había hecho.

Contentísimo el tío Cándido de su obra de caridad se volvió a su casa sin burro, pero no quiso decir lo que le había sucedido porque el estudiante le rogó que guardase el secreto, afirmando que si se divulgaba que él había sido burro lo volvería a ser o seguiría diciendo la gente que lo era, lo cual le perjudicaría mucho, y tal vez impediría que llegase a tomar la borla de Doctor, como era su propósito.

Pasó algún tiempo y vino el de la feria de Mairena.

El tío Cándido fue a la feria con el intento de comprar otro burro.

Se acercó a él un gitano, le dijo que tenía un burro que vender y le llevó para que le viera.

Qué asombro no sería el del tío Cándido cuando reconoció en el burro que quería venderle el gitano al mismísimo que había sido suyo y que se había convertido en estudiante. Entonces dijo el tío Cándido para sí:

-Sin duda que este desventurado, en vez de aplicarse, ha vuelto a sus pasadas travesuras, su padre le ha echado de nuevo la maldición y cátale allí burro por segunda vez.

Luego, acercándose al burro y hablándole muy quedito a la oreja, pronunció estas palabras, que han quedado como refrán:

-Quien no te conozca que te compre.


http://albalearning.com/audiolibros/valera_quiennoteconozca.html

Juan Valera

viernes, 11 de noviembre de 2011

«¡Ya verás cuando vayas a la escuela!»

«¡Ya verás cuando vayas a la escuela!»

Dos de mis tíos, como muchos otros jóvenes, habían emigrado a América para no ir de quintos a la guerra de Marruecos. Pues bien, yo también soñaba con ir a América para no ir a la escuela. De hecho, había historias de niños que huían al monte para evitar aquel suplicio. Aparecían a los dos o tres días, ateridos y sin habla, como desertores del Barranco del Lobo.

Yo iba para seis años y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos que no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando por la Alameda, y fue Cordeiro, el recogedor de basura y hojas secas, el que me puso el apodo: «Pareces un pardal*».

Creo que nunca he corrido tanto como aquel verano anterior a mi ingreso en la escuela. Corría como un loco y a veces sobrepasaba el límite de la Alameda y seguía lejos, con la mirada puesta en la cima del monte Sinaí, con la ilusión de que algún día me saldrían alas y podría llegar a Buenos Aires. Pero jamás sobrepasé aquella montaña mágica.

«i Ya verás cuando vayas a la escuela»

Mi padre contaba como un tormento, como si le arrancaran las amígdalas con la mano, la forma en que el maestro les arrancaba la jeada del habla, para que no dijesen ajua un ni jato ni jracias. «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo**. ¡Muchos palos llevamos por culpa de Juadalagara!» Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí. Encogido en la cama, escuchaba el reloj de pared en la sala con la

*En gallego, gorrión. (N. de la T.)
**En castellano en el original.

Manuel Rivas
La lengua de las mariposas

Verdad de verdad si pinocho nos dijo

Poesía   
Edgar Allan García
 
                           Verdad de verdad                                    
                            si pinocho nos dijo
                                 la verdad
                           peter pan era mayor
                                  de edad 
                          no fue el loco mambrú
                                a la guerra
                       ni el famoso aladino entró 
                                 a la cueva 
                         era un perro con botas
                                   no gato
                         y era feo el gran buitre
                                 no el pato 
                          el zapatito de cristal
                                 se rompió
                        y con la bruja el príncipe
                                   se casó 
                          el lobo feliz era amigo
                                de la abuela
                            y la tal caperucita
                                una locuela 
                           la bella fue la bestia
                                 del cuento
                          y la que tanto dormía
                               un esperpento 
                         ¿blanca como la nieve?
                                linda mulata
                           ¿y el príncipe azul?
                               toda una lata 
                      soplaron los tres chanchitos 
                         para derribar mi versión
                  y este problema... digo, este poema 
                               a su fin llegó.

 

sábado, 5 de noviembre de 2011

La jirafa Rafa

La jirafa Rafa tenía la cabeza en las nubes, ignorante del ruiseñor que se le acercaba. Estaba probando las últimas hojas de las ramas más altas de una encina centenaria cuando el ruiseñor Señor se posó en una de las ramitas que estaba a punto de tragarse, muy cerca de sus orejas, y la saludó así:

-¡Tú, jirafa Rafa!
Abre las orejas
que no quiero quejas
si sólo oyes rejas
en vez de oír orejas.
porque tú te dejas
medias palabrejas
y desemparejas
todas las madejas
y dejas perplejas
hasta a las conejas
que comen lentejas...
¡Tú, jirafa Rafa!
¿Sabes que mi amiga,
que es la hormiga Miga,
no ve lo diverso
que es el universo?

La jirafa Rafa movió las orejas, miró con sorpresa al ruiseñor y respondió:

-¡Qué bien hablas en verso!

-Mi amiga es tan bajita
que, pobre, necesita
subir a lo más alto
sin ningún sobresalto.

-¿Podrá subir tan alto?

-No tiene más remedio.

-¿Dices que tiene un medio?

-Me ha pedido un amigo
que la suba conmigo
y, más que pedir, reza
estar en tu cabeza.

Es tan leve su peso
que será como un beso
.
-¡Uy, qué bien! ¡Eso, eso...!

-¿Entonces qué le digo?

¿Puede subir conmigo?

A ver si lo consigo
.
¿Puedo contar contigo?

-Me importa más que un higo.
-¿Tú lo ves bien así?
-Ya te he dicho que sí.

Y con el sí de la jirafa, salió el ruiseñor volando hacia el suelo, donde lo esperaban ansiosos la hormiga Miga y sus amigos.

Emili Teixidor
El Barco de vapor
SM