domingo, 19 de mayo de 2013

martes, 11 de diciembre de 2012

Refranes de diciembre

Por Diciembre la tierra se duerme
En diciembre, leña y duerme
En diciembre, diente con diente
Diciembre, mes de hielo y nieves
Diciembre mojado y el año acabado
En diciembre, el que quiera comer pan, que siembre
En Diciembre, hielos y nieves, lebrillos de matanza y roscos de aguardiente
El mes de la Pascua, pásalo junto a las ascuas
En diciembre no hay valiente que no tiemble
Niebla en diciembre, lluvia o solano viene
En Diciembre se hielan las cañas y se asan las castañas
Cuando en Diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar
Si en Diciembre mucho llueve, buen año el que viene
En diciembre sale el sol con tardura y poco dura
Días de Diciembre, días de amargura, que cuando amanece ya es noche oscura
Amanecer y anochecer, en diciembre son casi a la vez
En diciembre, como el tres, todo el mes
Cuando diciembre se va tiritando, año bueno viene anunciando
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día
Por Santa Lucía, a paso de pulga avanza el día
Si llueve en la Purísima Concepción, llueve en Carnaval, Semana Santa y Resurrección
En lloviendo el día de Santa Bibiana, llueve cuarenta días y una semana
No lloviendo en Nochebuena, no hay sementera buena
Ni en agosto caminar, ni en diciembre navegar
Las navidades piden aves
La perdiz y la camuesa por Navidad son buenas
Navidad en viernes, siembra donde pudieres; en domingo, vende los bueyes y échalo en trigo
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Té de lágrimas

Té de lágrimas

[Un cuento de Arnold Lobel)

Búho sacó una tetera del armario.
- Esta noche haré té de lágrimas - dijo -.
Puso la tetera en sus piernas.
- Ahora - dijo -, comenzaré.
Se quedó muy quieto en su silla y se puso a pensar en cosas tristes.
- Sillas con las patas rotas - dijo Búho -.
Los ojos se le llenaron de lágrimas.
- Canciones que no se pueden cantar - dijo Búho -, porque las letras han sido olvidadas.
Búho comenzó a llorar. Una gran lágrima rodó por su mejilla y cayó en la tetera.
- Cucharas que han caído detrás de la estufa y nunca más serán encontradas - dijo Búho -.
Más lágrimas cayeron en la tetera.
- Libros que nunca más podrán ser leídos - dijo Búho -, porque algunas páginas les han sido arrancadas.
- Relojes que se han detenido - dijo Búho -, y no hay nadie cerca para darles cuerda.
Búho estaba llorando. Grandes lagrimones caían dentro de la tetera.
- Amaneceres que nadie vio porque todo el mundo estaba durmiendo - dijo Búho sollozando -.
- Puré de papas abandonado en un plato porque nadie quiso comérselo - dijo llorando -. Y lápices que son demasiado cortos para escribir con ellos.
Búho pensó en muchas otras cosas tristes.
Lloró y lloró.
Pronto, la tetera estuvo llena de lágrimas.
- Bueno - dijo Búho -, ¡ya estamos listos! Búho paró de llorar. Puso a hervir la tetera sobre la estufa para hacer té.
Búho se sintió contento mientras llenaba su taza.
- Esta un poco salado - dijo -, pero el té de lágrimas siempre cae muy bien.